sábado, 27 de junio de 2015

De señales de neón...



No deja de ser obvio.
Cada pedazo resquebrajado va a saltar por los aires.
Y las chispas…
Los jodidos puntos eléctricos
se deslizan entre los dedos
enviando señales de alerta que nadie escucha.

Y sigue: la sordera,
los mil millones de excusas
inventadas para decir, una vez más,
que una sola noche bastará
para comprobar cómo se rompen
antes de calentarnos.

Porque cada cien intentos de choque pacífico
por estadística, casualidad,
alguna estúpida perseverancia empírica
y la manía de coser a parches quemaduras
brota fuego.

Cuando cada poro de tu piel estalla
el neón de la puerta de emergencia deja de ser salida
y opción recomendable.
Para convertirse en mera posibilidad
de huída.

Elegimos.
Caminar en caliente.
Los huesos rotos.
Los brazos muertos.
Dos costillas clavándose profundamente en el abismo
en el que se ha convertido tu estómago.

Y piensas,
que seguramente no hay lágrimas en el infierno
cuando la cerveza se ha evaporado a estas alturas.

Estoy bastante segura
De la necedad absurda que supone
En pleno siglo XXI
Y habiendo tantos mecheros
Chocar piedras
para obtener fuego.


Y sin embargo,
aquí seguimos.





viernes, 20 de marzo de 2015

La chica que me odia...

Ella vive en mí como yo en ella.
O gracias a.
No sé si esa pregunta encontrará respuesta o si,
De encontrarla,
Conseguirá satisfacernos en absoluto.

Ella te ama, lo sé. Pero es difusa.
No entiende de conceptos, ni de horas, ni de amor.
Ni siquiera de musas.
Pero cree siempre saber
Más de lo que sus versos dicen.

Es diáfana, triste y vanidosa y va y viene como cántaro a la fuente. 
A romperse en todos los colores 
Y en todas las pupilas
de un mundo que no es suyo
En rostros que no entiende.

A veces se despereza en tu sonrisa,
Revolotea en tus pestañas
Y durante,
al menos, 
setenta y dos horas de luz, 
eres todo poema en el que habita.

Otras, tus dientes la oprimen y muerden.
disfruta del daño y la herida, 
y desea que la lírica 
tenga tu nombre 
como emblema.

Pero amor, hay segundos, 
en los que tu respiración es lodo en sus alas 
Y se retuerce y se muda y se hace extraña.
Y sólo quiere que te vayas,
Para sólo tenerme a mí.

A veces es una loca descarriada
Jugando a estrellar un coche en la pared
Para poder contar como el impacto
Destrozó las piezas
Pero no paró el motor.

Y entonces tiene ansia de barro y malicia
Y se vuelve insípida y se malhumora.
 O se enajena en su locura
 y lucha con fiereza
 para romper
candados de los que guarda todas las llaves.

A veces se esconde en diez cervezas,
Otras me llama para colgarme después.
Y aprovecha cada segundo del contestador
Para trastocar todos mis sentidos.

Ella juega contigo, lo sé. 
También conmigo se divierte.
No la culpes por ser traviesa y desconsiderada,
Es su naturaleza volar en círculos alrededor.

De ti. Y de mí.

Vive en mí
de alquiler tardío, 
o de okupa contra las fuerzas de seguridad.
Una nada en el aire
esperando un big bang 
en el que nacer
o morir.
En algún loco planeta 
girando
alrededor de todos 
los satélites que la atormentan.


La mayor zorra que he conocido.
Vanidosa y elocuente.
Déspota y cruel. 
Mudable y caprichosa.
Una niña inmadura y detestable.
Asesina de corduras
 y embajadora,
De la mayor parte de los vicios
En los que desearía consumirme.

No soy su primera víctima.
Seguro que tampoco la última.

Te la presento: 
La llaman inspiración
pero según me susurra,
ese nombre ya no le gusta.


Fíjate, se lo puso ella.

martes, 13 de enero de 2015

Basura de a-diós



I

Hay un lodo de sinsabores en el que se ahogan mis versos.

Pegajosos, se narran.

Se agitan, se embisten.

Chocando en las paredes de vidrio del  recuerdo.

Saben a alcohol.

Saben a besos.

Hoy me los bebo.



II

Tengo este vamos a romper esquemas que nunca llevo a cabo.

Como una insuficiencia cardíaca basada en el qué ocurrió mientras no estábamos.

Un espero, un por qué y un cuándo.

Un esto no se gana porque lo estoy jugando yo.

Hoy acabó.



III

Si me ves anochecer en llanto es porque se me terminó la tinta.

Pero no las palabras.

Y necesité de lágrimas.

Para escribir.

Hoy va de no mentir.



IV

Pasa que uno se acostumbra a arañar cristales.

Se desgarra en prosa y verso y se masturba,

Con lo que queda del orgasmo de un te quiero.

Mientras los ladrillos del unomismo se hacen trizas.

Déjame cerrar la herida.

Hoy toca sonrisa.



V

Si quieres entrar en este mundo estéril ve preparando las semillas.

Y si somos lo que sembramos más nos vale regar el fuego.

Apagar cenizas.

Avivar las llamas.

Hoy, lo que te de la gana.



VI

Déjame que te cuente esta historia de ojeras y destierros.

Déjame que te hable de noches sin sueños.

Sin noche misma, sin ansia y sin desvelos.

Déjame que, aunque confuso, sea sincero

Si mi verso te dice déjame.

Si auguro un cambio en el fracaso

Hoy, hazle caso.



VII

Quiero romper con todo lo que se metió en mi cuerpo.

Mientras mi  mente habla de un adiós indefinido a la cortesía.

Se me están agotando las sonrisas frías.

Y me bato en la retirada de la mierda de la esquina.

Se  acaba la barra libre y el servicio gratis.

Hoy esto se paga, y se cobra caro.



VIII

Hoy quiero cortar cadenas de fantasía.

Hoy quiero ahogar la vida en rima

Hoy se acaba, hoy se termina.

Hoy toca joder  la puta  lírica.



IX

Hoy no es ayer y ya no hay ganas.

Hoy es hoy.

Mañana.

Hoy aprendo.

Hoy digo no.

Hoy es Revolución.





X

En uno mismo.

Son 180º del revés.



lunes, 22 de diciembre de 2014

Errores Ortotipográficos



"Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... Son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor... Son cosas que nos mantienen vivos".

El Club de los Poetas Muertos.


Debiste nacer en cursiva,
o eso cuentan los espacios en tus versos.
Y es que eso del subjuntivo en presente
Tenía su lógica cuando lo mencionabas tú.
Por tu causa aprendí a leernos entre líneas
cambiando tabulaciones por tribulaciones.
Y le di estilo a un párrafo no predeterminado
Para justificar mejor los hechos que escribimos.
Le serví sangría (francesa) en vaso a los suspiros
Y ellos se rompieron besándonos las comas…
Pausándonos la cama.
Aislando en predicativo
Todo lo demás.

No puedo culpar al enunciado que redactaste
Por subrayar en negrita tanto olvido.
Supongo que fue cosa de malseñalar los puntos(y aparte).
Y toda esta estupidez de bibliografía
Que en realidad nunca leímos demasiado.
Y es que teníamos esa cosa de los verbos
Ya me entiendes, toda esa mierda del imperativo (categórico o no)
Y de olvidarnos los sujetos en el interlineado.
Fue bonito, digo.
Aquello de los puntos suspensivos.
De los seguidos.
De los con coma.
Hasta el final.

Debimos dejarnos las definiciones.
Y disfrutar más de la lectura.
Por si te consuela, aún tengo una copia del guión de esta locura.
Sigue teniendo faltas, como siempre.
Yo, mientras lees voy borrando.

La guardé en modo edición.
Por mantener  la inspiración...
Continuo escribiendo sobre cómo era aquello.
De arrancarnos la piel a bocados.
Y quemarnos las teclas en los dedos.

Follarnos en mayúsculas.
Besarte entre comillas.
Sonreírme en los guiones.
Y quererte.
Como siempre.
Con faltas.

En todos tus paréntesis. 









sábado, 20 de diciembre de 2014

Cosas de Narnia

4 a.m. de una noche estúpida. El exterior es una mierda y el frío nos está congelando los huesos. Pero aquí seguimos. Suena la música y apareces tú.

Y preguntas lo que no esperaba. Entre risas te desmiento los hechos. Y más risas. Y te estoy viendo pasar los pensamientos. Tú deseas que te engañe para seguir mirándonos así. Pero aquí hay otra mirada mucho más cómplice que te estás perdiendo.

Y de repente lo entiendo.

Y de repente me pregunto qué pasaría.

¿Qué ocurriría si supieras el ardor que hallo en su melena...
Si olvidáramos prejuicios. Si te dijera que sus piernas cuentan muchas más historias que tus brazos?

Que en el calor de su regazo, 
demostramos que hay mil maneras
de retarle la luz a las mañanas
Para que se queden quietas.

¿Me mirarías así si supieras, 
pensarías igual si te contara 
que son varias madrugadas
despertando en sus caderas?

Me pregunto...
¿seguirías hablando de mis ojos...
si vieras lo que hay grabado en sus pupilas?

¿Habría más elogios o más cercanías
habría mañanas de mediodías
si obviamos las mentiras 
y confesamos los antojos?

Seguramente no.

Pasaríamos de esta charla vana a esa mezcla deseo-depravación
que ya he visto tantas veces.
Pensarías sólo en la cúspide 
de las fantasías y el porno duro.

¿Qué coño le voy a contar yo de pasión a una mente dormida?

No lo entenderías. Así que no te sorprendas si no quiero tu número. Tú tampoco querrías el mío si me conocieras. 

Y sólo puedo pensar... Qué pena.
Muchas cabezas cerradas para tanta bragueta abierta.

martes, 16 de diciembre de 2014

Pues vaya

Siempre me pierdo en el camino de vuelta. Es algo que simplemente ocurre, no sé cómo, no sé cuándo. Durante dos años he caminado cada día un ida y vuelta al mismo sitio y en cada vez, así como de repente, nunca estaba dónde debía. 


Al cabo de un tiempo le encontré el gusto a eso de perderme. Pero el bus se iba, la noche era larga, llegaban las prisas...

Y hoy, que venía de alquilarme un hogar en el centro dónde guardar más que palabras. Hoy, que tomaba decisiones y visiones que no esperaba. Hoy voy y veo la calle y miro al suelo. Y me doy cuenta de que no era ésa. Siempre voy por ahí y siempre acabo donde no sé dónde estoy.

Y recuerdo que la mía, la de ida, tenía adoquines. Y qué ironía que nunca me haya dado cuenta del punto exacto en el que giraba. Siempre mal, a la izquierda.

Vaya. Después de dos años... Fíjate, lo he encontrado. Y he sentido esa sensación agridulce.

Qué satisfacción subsanar por fin el error.
Qué lástima no poder perderme nunca más.


Qué ironías tiene la vida. Y qué detalles hechos casualidad. 

 PD: Acabo de meter una galleta en el cenicero. Y luego me pregunto por qué me pierdo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Tenemos juego

Bienvenido
al parchís de los tequieros 
de tablero y comodín.
Al scrabble de versos y de besos
Que se juegan en tu cama
Dónde sólo obtienes fama
Si te marcas un all-in.

Veo tu apuesta y subo veinte,
A que te estás contando veintiuna
y sólo te has comido dos.
Fíjate bien que de repente
igual te olvida la fortuna
y te estoy viendo el farol.

Cuidado con el monopoly,
que persigues las más caras
y me estoy quedando las demás.
Como caigas no hay banca 
que te salve, 
de hipotecarte 
al menos la mitad.

No uses trampas de palabras.
Que no se de dónde vienen.
Ni a dónde cojones creen que van.
Ni tú tampoco.

Pero espabila en los va-y-vienes
Que este póker de ases 
Me está sabiendo a poco.

Juégate las de la manga 
-las he visto-  a la escalera de color.
Que tengo preparados los dados,
Por si de jugar atamos
las cartas al colchón.

Al final todo es cuestión de inspiración.

Pasemos al ajedrez entre las sábanas,
dónde cada movimiento 
nos abarcará una decisión.
¡Espera, espera, son las reglas!
Despacito.
¿No te dije que eras un peón?
Se me olvidó. 

Cosas del calor.

Pero ya sabías que este révolver no era fino.
Que más bien era un cañón.
Y venías con mal destino y desatino.
Se te olvidó quién era el asesino
si hay cadáver ya se ha perdido entre el montón.

Así que no me vengas con heridas de ego.
Que al final siempre terminamos en el Cluedo.
Y aquí nunca pierdo yo.

Ya empezamos la revancha.
Reanudemos la partida.
Que yo también lo veo.

Que lo acepto, cielo.
Tenemos sexo.
Tenemos fuego.
Tenemos juego.

Pero sólo tenemos eso.

¿Cómo va el marcador?